Infancias 2020: Los desafíos de la nueva normalidad

Sí, es todo un desafío vivir una juventud en la actualidad.

ARGENTINA Por: Rossana Longo 05 de septiembre de 2020
infancias
infancias

Infancias en el 2020. Todo un tema. Puede haber pasado más o menos tiempo desde que cumplimos los 18 años (que es un número, pero un número legal para pasar a otra etapa ante el sistema legal), pero algunas cosas parecen no cambiar.

¿Qué significa ser menor en Argentina hoy?  Yo soy mayor de edad así que... ¿Cuánto de eso me acuerdo? Bueno, tuve que hacer un ejercicio pata navegar entre recuerdos nostálgicos, buenos, malos, anulados, confusos... Bueno, ya saben cómo es.

Mi infancia. Aclaro que soy mujer, porque eso tiene un peso particular en algún punto. Recuerdo algunas cosas en ese sentido: Tenía trece años cuando tomé un colectivo con mi hermana mayor, que con sus quince años me hizo sentar en otro asiento cuando vio que el hombre sentado a mi lado me miraba el busto sin disimulo. Tenía trece cuando un niño de diez pasó en bici por la calle y me tocó la cola riendo; tenía 7 cuando el pintor que vino a casa me quiso "enseñar a pintar la pared" con gestos libidinosos que no supe interpretar.

Recuerdo también que a mis catorce años una vez le di un beso a un chico y fue motivo de escándalo, porque  no era una niña explorando su sexualidad, era una niña, catalogada como mujer,  perdiendo mi "valor", entregándome a un estigma. Cuando cumplí diez años,  llegó mi menstruación y un aumento considerable de pechos, y solía pegármelos con cinta al cuerpo para aplanar esos bultos. Curioso fue, que a los 15 años, las mismas protuberancias tenían tanto impacto que hacía lo imposible por resaltarlas.

Como decía al principio, pensamos en la infancia como un estado biológico que tiene ciertas características definidas, que tenemos que ser de tal forma, porque somos menores. Pero... No es lo mismo ser mujer, hombre o disidencia; crecer en el campo, la ciudad, en un barrio popular o tener una familia llamada comúnmente "tradicional" o monoparental, o diversa. Tener plata o no tenerla, tener acceso a la tecnología o no tenerlo. Ustedes saben, que no es lo mismo.

Es que, quienes leen esta nota entenderán que la infancia es un eslabón de la cadena biológica social. Y ahí está la educación, la subjetividad, y dónde aprendemos qué significa ser un menor mujer, hombre (no me hagan hablar de juguetes y color rosa y celeste, porque es implícito).  ¡Ay, nuestros cerebros maleables durante esos años!)

En nuestras infancias se nos guía, según la cosmovisión de quienes nos cuidan. ¿Y cuántas de esas veces lo que decíamos, sentíamos o planteábamos no era considerado importante, o terminante? Después de todo, fuimos lienzos en blanco, pintados por nuestros artistas- guías.


SIEMPRE ONLINE

Vengo de la época cuándo el Internet recién se socializaba entre quienes podían pagarlo y yo, por fortuna, pude acceder a ese acontecimiento. Aún hoy, existe un numeroso porcentaje de niñxs y jóvenes que aún no tienen este privilegio.

Pero, para quienes accedemos, la tecnología parece ser, casi todo. Todo bien con "las verdades y respuestas" que los padres podían darnos sobre este mundo, pero parece que Internet siempre tiene mucho más para ofrecer. (Y sí, las porquerías del mundo físico, como el hostigamiento, el abuso y la pedofilia también nos siguieron por esos lados).

Otras cosas también cambiaron en el mundo online para las infancias 2020: Cuando llegó la época de las y los influencer y streamers; la monetización de contenidos, y el lenguaje multimedia, el mundo y los negocios se adaptaron a las redes sociales y más de una persona  menor de 18 años hoy por hoy es el sostén económico de la familia. 

Con plataformas como Tik Tok, Instagram, Twitter, o Twitch, cualquier persona con acceso a ella pueda crear una imagen individual y dar paso a una marca personal. Los mensajes de la juventud también lograron trascender filtros y globalizarse. Punto a favor.


¿MADURAR ES PARA FRUTAS?

La inmadurez. "Ser inmadurx", quiere decir, básicamente, no estar a la altura de la realidad desde la "perspectiva adulta actual". Y es engañoso, cuándo termina reduciendo a las infancias a un concepto automático de "proteger, moldear, desestimar lo que no les haga estar en la realidad sociocultural dónde se desarrolla". 

Podemos decirlo así: La infancia es una experiencia generacional. Y hoy, "hablar en nombre de", cuando somos menores, se tornó un bastión cuestionable. Los derechos de las niñas, niños y adolescentes se impusieron, y el mundo mismo en su globalización cambió en las últimas décadas. Entonces, esa experiencia, inevitablemente cambió con ello.

Cuando cumplimos 18, 21 años y ya somos "adultxs", hay algo que no tenemos que olvidar: Pasamos de ser los sujetos que necesitaban ser escuchados y validados, a ser quienes tenemos la obligación de garantizarlo a las siguientes generaciones

Mientras tanto, la nueva anormalidad traerá desafíos en lo educacional, los vínculos, y el desarrollo de las infancia. Tenemos que estar atentxs.

Para vos