Día Nacional del Gastronómico: “Las ganas de comer rico y sano, me impulsaron a la profesión”

En su día te contamos el relato de un profesional, que se desempeña en esta área.

LA BUENA VIDA Lautaro Suárez 02 de agosto de 2020
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Ignacio Suarez Mazza con el equipamiento de cocina y sus productos. Foto: (Punto Ciego)

Todos los días es una nueva aventura para quienes aman lo que hacen y deciden emprender. Ignacio Suarez, estudiante de 21 años de gastronomía, sabe que cada mañana lo traslada hacia nuevas metas, y a su sueño. Luego de un recorrido con altibajos, hoy es dueño de su propio negocio en el cual se especializa en producción artesanal de harinas (pastas y panes de masa madre).

 Ignacio arranca su extensa jornada con un desayuno proteico y unos mates. En su  agenda laboral, cada día es  diferente y antes de salir de su casa, verifica que todo esté en orden. Luego, sale a ofertar sus productos artesanales. El viaje es largo y el joven no posee una movilidad propia para hacer más ameno el traslado hacia cada almacén, kiosco o dietética; pero eso no le impide presentar sus productos.

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En su organización, el emprendedor destina tres días de la semana para hacer este largo recorrido. “Me sirve para tener una ingreso fuerte de pedidos y al resto lo voy abasteciendo de a poco”, cuenta Ignacio a Punto Ciego.  El resto de lo días, se dedica de lleno a receptar pedidos y la producción de sus panes de masa madre y pastas y a difundir su marca (TRITICUM) en redes sociales.

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Preparación y ensamblado de los productos. Foto:(Punto Ciego)


TRABAJAR EN CONTEXTO DE PANDEMIA

En cuanto a su trabajo en el contexto de  pandemia, Ignacio afirma que - afortunadamente - en su caso ” el trabajo no afectó, al contrario, se está vendiendo igual o más que antes”.  Sin embargo, tuvieron que adaptarse como el resto de negocios a los protocolos sanitarios y medidas de prevención de seguridad e higiene. El disfrute de la comida, parece ser un placer que la pandemia no pudo limitar para quienes pueden costearlo.

De hecho, hace pocas semanas,  el trabajador gastronómico vivió un momento que lo emocionó. Para el Día del Padre, recibió un mensaje en redes sociales, de una mujer que vive en España. ¿El motivo? Enviarle un desayuno sorpresa con sus productos artesanales a su padre, quien vive solo en nuestro país.  El desayuno sorpresa desató tal emoción en el hombre, que lloró de felicidad al recibirlo. Un gesto, que sin dudas le cambió el día a Ignacio también.

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Desayuno sorpresa para el Día del padre. Foto:(Punto Ciego)


EMPRENDER Y EMPEZAR DE CERO

El  emprendimiento de Ignacio surgió hace muchos años, cuando  el “mal comer" lo llevó a buscar recetas y métodos para lograr comidas ricas y saludables. Pero su mente aún estaba en otro entorno. El joven arrancó de manera casera por el amor hacia la comida, dándole ese cariño y dedicación y sus inicios fueron vendiendo panes rellenos en la Universidad Nacional de Córdoba. 

Al poco tiempo, se inscribió a un curso de gastronomía en CELIA EIG (Escuela Integral Gastronómica), mientras que trabajaba como mesero en un restaurante de comida árabe. “Si no tenes una mínima capacitación o experiencia, nunca se puede estar en la cocina de un restaurante”, cuenta Ignacio.

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Luego, cuando en CELIA ya había aprendido e incorporado técnicas gastronómicas, decidió embarcar su propio proyecto, el cual empezó con pastas caseras (tallarines, sorrentinos y capelletis) y luego se perfeccionó en los panes de masa madre (blanco, integral e integral con semillas). Sin dudas, la dedicación y el tiempo de estudio en las harinas lo catapultó a cada día lograr un mejor acabado en sus productos. 

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Pan y sorrentinos de TRITICUM. Foto: (Punto Ciego)


Actualmente el  joven emprendedor trabaja en una pizzería para complementar sus ingreso, mientras se dedica a su emprendimiento junto a su novia Candela, y su hermano Alejo. Por cierto, el nombre que eligió para su sueño, Triticum,  “es un vocablo que proviene del latino y hace referencia al trigo, que es la esencia de la harina”, explica Ignacio.

En cuanto a sus expectativas, el joven sueña con poder potenciar la marca, extender el alcance de sus productos, quizás un día tener franquicias y expandir la infraestructura del lugar donde "la magia se produce". Y no es un dato menor, ya que si de avanzar se tratan, todo vale. Hace poco, Ignacio refaccionó su propia habitación en la cual duerme, con el fin de poder tener más espacio para producir sus alimentos saludables.

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