Semana del Parto Respetado 2020: Muchas vidas, muchos partos

Un informe para recorrer el parto como un fenómeno social en el cual todos estamos involucrados.

GENEROS Por: Rossana Longo 22 de mayo de 2020
VIOLENCIA OBSTETRICA
Semana del Parto Respetado 2020 y violencia obstétrica. Foto: (Reporte Índigo)

Cierra la Semana del Parto Respetado 2020 bajo el lema "Mi decisión debe ser respetada". Y hay que decirlo, es un tema que no solo le concierne a quienes cargan la panza y a los profesionales de la salud, porque ese proclamado "respeto", tiene que ver con todas las personas. Asi que, básicamente, esta es una de esas notas de las que nadie puede escapar.


¡De verdad! Pensemos: el recorrido de las mujeres y personas con capacidad de gestar, se inicia mucho antes del momento en el cual expulsan un ser humano del cuerpo, y continúa mucho después. Y no es que todo esto lo hacen adentro de un repollo (no importa lo que las abuelas digan). Lo hacen dentro de una sociedad. Y para, juzgar, intimidar, violentar o desinformar... digamos que no necesariamente tenemos que ser malos obstetras.

No cuestionarnos estos temas, también es una forma de contribuir a que no se visibilicen las violencias y procedimientos que atentan contra la salud integral de las personas gestantes... Y estamos hablando de los procesos de las millones y millones de personas que traen vida al mundo y perpetúan la raza humana. Literalmente.


Lo podemos poner de otra forma: Cuando se piensa en violencias de género, podemos hablar de femicidios, desigualdades en diversos ámbitos, o el derecho a aborto legal, seguro y gratuito. Más allá de cuales son nuestros puntos de vista, estamos mostrando esos temas.

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Este es un gráfico de búsqueda referencial de Google en Argentina de términos en los últimos tres meses (desde un poco antes del comienzo de la emergencia sanitaria en el país).  ¿Qué tanto hablamos de las situaciones que atraviesan las personas embarazadas ? (No cuenta buscar "famosas embarazadas").


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Antonella tiene 28 años. "Pienso en los orgasmos que la humanidad debe haber perdido por imitar como payasos las películas porno", reflexiona.  "Nos educan explicándonos lo referido a lo físico-fisológico de las relaciones sexuales  y el porno nos hace el manual guionado de cómo usar ese cuerpo para activar deseo; de una forma si sos hombre, y de otra si sos mujer. Celebro las veces que nos matamos de risa en la cama porque nos salteamos esas normas del "deber ser"; pero creo que no hablar bien de estas cosas es la base de la desinformación sobre sexo y sexualidad. La idea de que la sexualidad necesita una educación integral desde el inicio, a mí me parece lógico".


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Jacqueline, vive en Córdoba. Hace 8 años tuvo un embarazo no deseado y lo perdió antes de los 3 meses de gestación. "Cuando fui al hospital era chica y estaba sola, asustada", recuerda. "Me acusaron de abortar, me trataron como basura, me hicieron esperar hasta el otro día para hacer un legrado. Nadie me decía nada; solo me miraban como juzgando. En el legrado me ataron, hacía frío, tenía miedo y entré en pánico quería irme; pero estaba atada de pies y manos. Me acuerdo que una enfermera me vio y con un "Ay Dios" me puso una máscara de oxígeno y me dormí".

"De allí me juré y perjuré ligarme, no quería pasar por eso. Nunca quise tener hijos, pero eso me había traumado; hasta ese momento pensaba que un hijo era solamente para alguien con casa, movilidad y estabilidad económica. Intenté ligarme más de una vez y siempre algo interrumpía", cuenta.


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Cecilia, tuvo dos partos. El primero hace 4 años y medio en un hospital de Córdoba. "Cuando fisuré bolsa volé al hospital con apenas algunas contracciones", comenta. "Tenía la cabeza del bebé un poco cruzada; nada que el mismo trabajo de parto no pudiera acomodar", agrega. Sin embargo, decidieron hacerle cesárea: "Así, de la nada, sin explicarme más nada".

Me pincharon la columna, me asusté y me moví un poco, a lo cual me dijeron 'si te volves a mover y quedás parapléjica, no me hago responsable'

"Cuando nació, no lloró ahí nomas, le tomó unos minutos, me enteré que era por la anestesia que algo le había llegado", recuerda la joven. " Lo envolvieron y me lo trajeron a qué lo besara, pero no podía tocarlo porque me habían atado ambas manos. Se lo llevaron, terminaron de coserme y me pasaron a otra camilla, me revolearon como a una bolsa de papas... Me pasaron a sala de recuperación 2 horas y para cuando me llevaron a la habitación, toda la familia conocía a mi hijo menos yo. Tuve tristeza post parto, no me podía mirar mi cesárea y eso me duró hasta que pude parir a mi segundo hijo".


¿CUANTAS PERSONAS TIENEN HIJOS ?

Según los registros del Banco Mundial de Datos, la Tasa de natalidad, nacidos vivos en el 2018 fue de 18,176 por cada 1.000 personas. 


Según el último reporte disponible de Estadísticas de los Hechos vitales de la población Argentina, del Ministerio de Salud de la Nación, durante el año 2017 la cantidad de nacidos vivos registrados en la Argentina fue de 704.609 niñas y niños. La mayoría de embarazos fueron adolescentes; un promedio de 258 nacimientos por día

nacimientos en Argentina

Naciones Unidas  alertó que debido al contexto de pandemia de coronavirus, se calculan unos futuros siete millones de embarazos no deseados en el mundo ; debido principalmente a la incapacidad de acceder a métodos de anticoncepción. Además, advirtieron que hay un aumento de la violencia de género, los matrimonios infantiles y la mutilación femenina.


EL LIMBO DE LAS EMBARAZADAS

"Quedé embarazada hace unos años", cuenta Antonela. "No era deseado. Luego de dudar entre abortar o seguir, tuve que elegir dentro de mi no-elección sobre esa situación, y le dí para adelante. Quizás por miedo a abortar, porque hace un par de años de eso no se podía ni hablar. Como sea; yo de embarazos y de bebés no tenía idea, pero puedo hacer una lista de las cosas que me pasaron en esos nueve meses de realidad paralela:

  • Mi familia y amigos no podían disimular la decepción: "Tan profesional, tanto futuro por delante, y ahora quedó embarazada sin planearlo".
  • Nadie cuestionó al padre que se borró así sin más en este proceso. Todo pasaba por mi cuerpo, entonces yo tenía que controlar toda la situación. 
  • Cuando salía a los bares, a pesar de no consumir alcohol, la gente parecía molestarse con mi presencia.
  • Leer en redes sociales memes y opiniones de que "Las luchonas esto, las luchonas lo otro", me hacía indignar, me sentía mal porque no tenía un "embarazo respetable socialmente".
  • Muchas veces me pasaban por encima diciéndome qué hacer o no con mi gestación y mi futuro hijo, y yo era una especie de "envase"  adosado a este 'milagro de la naturaleza por llegar'.
  • Mi jefe me dijo que "no estaba enferma, sólo embarazada" y mientras por un lado era atento, por el otro me mandó trabajo hasta el mismo día del parto y después de que volví me despidió.
  • La gente parecía "perdonarme" los kilos que había subido durante el embarazo, pero después me apuraban para adelagazar de nuevo. Me alegro por las famosas que leo en las noticias que lo logran en 30 días; pero yo ya llevo años intentándolo.
  • Me ofrecieron tantos productos para embarazadas y bebés que no podría comprar, que perdí la cuenta.
  • Las clases preparto no me sirvieron de casi nada llegado el momento de parir y tuve que hacer un baby shower, aunque no tenía muchas ganas.
  • Si un chico quería tener relaciones conmigo, no encontraba en mi embarazo ningún impedimento para proponermelo. Y de hecho, pude disfrutar de mi sexualidad en ese periodo.

ACOMPAÑAR A MUJERES Y PERSONAS GESTANES

Graciela Ruiz dirige hace veinte años Mamá Luz, un centro de acompañamiento para mujeres y personas gestantes en el proceso de pre parto y post parto: "A las personas embarazadas se les quitan derechos y se les exigen muchas cosas. Tenés que seguir siendo buena en todo lo que hagas; buena pareja, buena madre, buena profesional, todo", cuenta." Y si bien las personas embarazadas no están enfermas, están en un proceso y no podés rendir en todo igual".

Graciela explica que el camino empieza en la formación en eduación sexual, luego el deseo de gestar, parir y criar; todo con una red de contención. "Es necesaria una red emocional afectiva para acompañar y sostener a las personas gestantes. Cuando empecé con "Mamá Luz" era un taller de preparto que fue creciendo, (...) Tomamos cursos de puericultura (lactancia materna) y hoy somos 5 mamás que trabajamos de forma integral.

Durante la emergencia sanitaria por coronavirus hacen talleres virtuales y asisten a las mujeres en este momento inusual: "Nos enteramos de casos de mujeres a las que no les permiten acompañamiento en el parto, que es un derecho, ni el contacto con sus recién nacidos", advierte Ruiz.

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Ludmila Rivero es una doula; se dedica a acompañar a mujeres y personas con capacidad de gestar en sus procesos cíclicos naturales tales como menstruación, gestación, parto, puerperio y crianza. Formó parte del Observatorio Nacional de Violencia Obstétrica, y coordina el grupo Maternidades Feministas de Medoza; un lugar en el cual se debate, teoriza, investiga y generan acciones sobre la maternidad, desde una perspectiva feminista.

"Muchas veces no se nos pregunta ni se nos informa lo que pasa, y tenemos que entregar nuestro cuerpo a rutinas de intervenciones", comenta."De hecho, hay desinformación que está armada de modo tal que refuerze la vulnerabilidad entorno a la persona embarazada, su parto y su crianza; que la vuelva más miedosa, dócil para poderla intervenir, mecanizar, y medicalizar su parto"

"Agradecemos el avance de la tecnología cuándo es necesaria o cuando se elige de manera consciente e informada y es lo que a esa madre le sirve mejor en su contexto, pero hay miles de prácticas que están basadas en mentiras", cuenta Ludmila "Pueden haber tanto cesáreas respetadas, como partos vaginales violentos. Parir en una casa, por ejemplo, es respetar una decisión. La medicina hace relativamente poco interviene en nuestros partos, y lo hemos hecho desde el inicio de la historia", agrega.

maternidades feministas


"Cuando quedé embarazada años después, mis demonios y fantasmas rondaron mi mente", recuerda Jaqueline "Pero ahora sí tengo una pareja estable, una casa, trabajo, movilidad y hasta una prepaga que sin ser la mejor, es algo. Y fue cuando me dije: ¿por qué no?. El tiempo pasó rápido, me cuide y seguí cada control, cada paso, cada cosa que se debe, el curso de preparto, la pelota, libros, notas, grupos, leer, preguntar todo. Quise que todo fuera bien hecho todo fuera perfecto".

"Todo iba bien hasta que comenzó la cuarentena. Ya había dejado claro en el Hospital que quería ser acompañada por mi pareja, que no quería intervenciones y que la cesárea solo la aceptaba si era riesgo de vida, y  siendo el caso, quería ligadura y corte de trompas y anestesia general. 

Jaqueline estaba perdiendo un poco de líquido y se sentía algo mareada, así que fue a la guardia del hospital y le recomendaron quedarse, para control. Y allí comenzó su experiencia:  "Llegó la obstetra diciéndonos que teníamos HIV... Sí... Así sin filtro.. pedí que repitieran los análisis no les creía, quedamos en shock, ella apurandome que sí o sí debía ser cesárea por la enfermedad. Pedí el alta voluntaria y justo llegó resultado del segundo análisis dando negativo". La joven se quiso ir, pero se le subió la tensión debido a la situación y le insistieron en que se quedara.

 No supe que hacer y entre la presión y miedo que nos metían me quedé, cosa que jamás en mi vida me voy a perdonar... y el día que mi hijo me pregunte por el día que nació no sé cómo le voy a decir que yo fui la que nos condenó.


EL PODER DE LA MEDICINA Y EL PODER DE LA NATURALEZA

"Mi pareja actual me cuenta que en la carrera de medicina los profesores le repetían siempre que 'ahí no se formaban profesionales, sino líderes naturales de las comunidades' ", recuerda Antonela.

"La verdad es que yo no pensé en un plan de parto ni en el nombre de mi hijo hasta un mes antes de parir. Iba a los controles de forma automática, no me explicaban más que lo básico, y yo no preguntaba nada. No quería ser catalogada como luchona ,así que fingía qiue tenía el control de la situación, pero estaba triste y asustada".

"Los médicos siempre producen una reverencia natural. Hoy, a unos años de haber parido, pongo la firma, de que yo, mi cuerpo, y mi bebé sabíamos muchísimo más que las y los médicos que me atendieron. Cuando digo esto en voz alta, la gente me mira y  no cree que un doctor puede saber menos que una primeriza en materia de partos. No es minimizar su labor, pero hablamos de parir".

Le pregunté a mis amigos que opinaban y las respuestas fueron desde 'El doctor estudió así que sabe más' y  'Que se yo, no pienso tener hijos así que no me importa', hasta, 'Entonces te hubieras ido a parir al monte'. Es frustrante; lo charlaba con otras embarazadas y madres, porque el resto de la gente parecía aburrirse con la violencia obstétrica. Así que quizás el próximo bebé sí lo tenga en la cima de una colina abrazada a un árbol".


"Hay una gran diversidad de creencias y mitos y nos han creado en torno al parto", explica la doula Ludmila. "El mayor  tiene que ver con el no poder. Que 'algo' suceda y que no podamos parir, y ahí se justifica la intervención: Que cadera chica, que se pasa la semana de parto; pueden forzar episiotomías de rutina. Todo para que creas que no podés. Hay casos en lo  que es cierto, pero la gran mayoría, es desinformación".

"Nos cuesta ver esas violencias, pero la gente ahora se lo está cuestionando y eso es bueno, porque le quita el poder omnipotente al profesional de la salud, y me lo transfiere a mí como mamá. Cuando la persona que va a parir es protagonista, y el entorno acompaña de forma respetuosa, es una magia hermosa. Si cada uno se coloca en el lugar que tiene que estar, cambia la vida de esa mamá por transitar el parto de ese modo, la del bebé por ser recibido en un entorno de amor y no de violencia, a la familia que acompaña y a los profesionales; que vivieron otra forma de traer vida al mundo".

Y toda información que nos quite el poder de parir, tiene que ser indagado y cuestionado.


CORTAR Y ABRIR

Con respecto a las prácticas medicalizantes en los partos, desde el Ministerio de Salud de la Nación publicaron en el Informe del Sistema Informático Perinatal para la Gestión de hace dos años, la tasa de episiotomías (que es una incisión que se practica en el periné de la mujer) en primerizas. A nivel nacional, al 56,6% de estas personas se les practicó episiotomía. La buena noticia es que con respecto al informe del año anterior, disminuyó un 1,14%. Las cesáreas por su parte, indican un 35, 7% del total registrado con este sistema en el 2018.

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PARIR EN CONTEXTO DE PANDEMIA Y AISLAMIENTO


 "Acepte quedarme", prosigue Jacqueline. "Tenía miedo, y me dijeron que no se aceptaba acompañante ni en sala de espera ni de parto, siendo que el día anterior habían dicho que sí.  Iba a estar sola otra vez, otra vez, atada sola y sin saber que pasaba"...como hacía 8 años atrás, pero ahora le tocaba parir en contexto de emergencia sanitaria.

"Entré en crisis nerviosa, me desplomé en el piso llorando  y mi pareja trató de contenerme diciendo que todo estaría bien, que iba a ser rápido, que en unas horitas íbamos a estar los 3 en la habitación de nuevo y que iba a tener que ser así frente a los riesgos del coronavirus. Me llevaron temblando y llorando en una silla de ruedas hasta la sala de preparto a dejándome sola ahí.. con un 'que te sea leve' del camillero".

Cuando le anunciaron que iría a cesárea por sufrimiento fetal, sin más detalles, Jaqueline fue trasladada con su médica: "Cuando llegué, mi doctora me dijo: 'Te dije que ibas a ir a cesárea, encima de terca me hacer trabajar a las corridas'... Le pedí anestesia general y que me ligaran las trompas, pero tampoco me respetaron eso (me dijeron que no 'porque ya veo que después te arrepentís y querés otro hijo'). Me picharon la espalda, me ataron los brazos y me cubrieron casi por completo la cabeza. Sentí cada jalón, cada corte". Tampoco escucharon a la joven cuando advirtió que la anestesa no le hacia efecto, o cuando informó que en los post quirúrgicos solía descompensarse.

En la sala de recuperación, las cosas no mejoraron para Jaqueline. En su relato cuenta que tuvo que soportar que le apretaran la panza sin avisarle mientras estaba semi dormida, o que cuchichearan si tenía o no HIV o si sus problemas de tensión eran "propios de una persona drogadicta", delante de ella, además de la violencia hacia su pareja, al mantenerlo sin información de su familia, hasta pasadas 6 horas del parto.  Cuando la dejaron ver a su bebé (se la habían llevado para estudios por el supuesto virus), no le permitieron tocarlo o amamantarlo, y le dijeron que sólo podía verlo un rato por día. Cuando finalmente llegaron los resultados de un  laboratorio privado, confirmaron que el bebé tampoco tenia HIV, y luego de diferentes idas y vueltas, se les permitió retirarse. 


LEY DE PARTO HUMANIZADO

A esta altura probablemente, nos estaremos preguntando qué leyes amparan a las mujeres y personas gestantes. Bueno, la principal es la Ley 25.929  de parto humanizado o parto digno , que protege a las mujeres que van a dar a luz.

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Sin embargo, que exista la ley no garantiza su cumplimiento, y así como hay excelentes clínicas y profesionales, también hay otras donde se ejerce violencia. "Yo veo un cambio y un empoderamiento, pero cuando elegís una clínica para ir a parir estás aceptando el protocolo de la institución, y aunque hay ley de parto respetado, en muchos lugares no está debidamente reglamenteada", advierte Graciela Ruiz al respecto.


VOLVER A PARIR

A veces, se puede conseguir el derecho a una experiencia lo más cercana posible al "respeto" que se pondera en el lema de este año durante la Semana del Parto Respetado 2020. El segundo parto de Cecilia, fue muy diferente al primero:

"Cuando llegué a la sala de parto me puse la bata y me dejaron con mi compañero, solitos, con las luces apagadas para estar más tranquilos ¡Y ahí sí que empezó de verdad! Aclaro que solo me pusieron antibiótico en el suero por tener la cesárea anterior", recuerda la joven.

"Las contracciones llegaban como olas, fuertes, salvajes que hacían que me doble a la mitad, pero se iban y a cada paso mi compañero a mi lado me repetía 'ya falta menos, venís de diez amor, aguanta un poquito más que ya no falta nada'.

La verdad que no podía creer que de verdad iba a parir a mi hijo por parto vaginal, después de una cesárea. Y llegó el segundo amor de mi vida, todo rosadito y calentito, ¡hermoso!

"El doctor de neo lo revisó arriba mío rápidamente y me dijo 'se lo ve perfecto, cuando sientas que ya estás lista para que lo pesemos y midamos, me llamas'  y se fué, dejándonos solos con mi compañero para poder disfrutar de este momento tan único. ¡Podemos parir y ellos saben nacer! Te lo digo yo, mamá de Benjamín nacido por cesárea innecesaria hace 3 años y medio y mamá de Tomás nacido por pvdc hace 30 días".

MANO BEBE RECIEN NACIDO


¿LA VIOLENCIA OBSTETRICA ES VIOLENCIA DE GÉNERO?

Buena pregunta. A la hora de hacer esta nota nos preguntábamos exactamente lo mismo. Suponíamos que sí, pero en la práctica... ¿No lo es? Si llamamos al 144, por ejemplo, para denunciar violencia obstetricia, nos derivan a la línea de cada provincia de atención por violencia de género.

Dese allí, cada provincia tiene su trato, pero por lo general, estos espacios atienden la violencia de género familiar, pero no a las recibidas durante un parto por profesionales de la salud, ni las que se viven en relación a postparto y puerperio en sí. 

La Ley de parto humanizado, establece en su artículo 2, los derechos “de toda mujer, en relación con el embarazo, el trabajo de parto, el parto y el postparto”. Antes de eso, (y fue hace solo 16 años) teníamos apenas un marco legal cuando la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las formas de discriminación contra la Mujer (CEDAW), se incorporó en la reforma Constitucional de 1994. En en artículo 12 habla sobre garantizar a la mujer servicios apropiados en relación con el embarazo, el parto y el período posterior al parto".

La violencia obstétrica también está enmarcada en la ley 26.485 de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres en los Ámbitos en que desarrollan sus Relaciones Interpersonales, como “aquella que ejerce el personal de salud sobre el cuerpo y los procesos reproductivos de las mujeres, expresada en un trato deshumanizado, un abuso de medicalización, y patologización de los procesos naturales, de conformidad con la ley 25929”. Está definida como violencia de género.

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EL OTRO PARTO

Cuando hablamos de partos y capacidad de gestar, hay otras realidades que quedan relegadas y es necesario cuestionarnos también: 

  • LAS PERSONAS TAMBIEN ATRAVIESAN PARTOS DE BEBÉS QUE NACEN SIN VIDA : El respeto tiene que atravesar todos los procesos de gestación con el mismo cuidado y dedicación, adaptándose a cada contexto y la necesidades de cada persona. 
  • PARIR Y NO MATERNAR: La entrega en adopción, la "gestación subrogada", también son necesarias de visibilizar y  tienen sus particularidades con respecto a la salud integral.
  • EMBARAZOS FORZADOS: No es lo mismo atravesar una gestación deseada y buscada, que una impuesta y forzada. Hay prejuicios, estigmatizaciones y violencias en ambos casos, pero tienen un componente diferenciado que es la libre elección. Y podríamos decir que no son la mayoría los casos de embarazo realmente elegidos; aquellos que tienen información certera y total autonomía.
  • LOS EMBARAZOS TRANS: Danna Sultana y Esteban Landrau, son una pareja transgénero que actualmente cursan el octavo mes de embarazo y están visibilizando el derecho a la salud reproductiva en las disidencias de género y el colectivo LGBTTTIQ+.

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 RISAS QUE DUELEN

 "Cuando decidí involucrarme con mi parto, un mes antes, me encontré con que todo parecía más amable cuando no me interesaba participar conscientemente.", cuenta Antonela.  "Mi obstetra me mandó a freír churros y me dijo que las episiotomías se hacían sí o sí a todas las primerizas. Cortante, como cuando sos nena, que te retan y mandan al rincón".

"En resumidas cuentas; en mi parto se me burlaron por gritar, me apuraron y hostigaron, había personal que entraba y "chusmeaba". No miento, eramos como diez ahí adentro, todo un show. La obstetra después me dijo: 'No sabías pujar. La próxima vez, para tu beneficio y el nuestro, hacete cesárea. La programás, llegás y te vas, toda peluqueada y arreglada'. Yo me reí.

"De hecho no solo me reí, sinó que le conté la anécdota de mi parto de una forma graciosa a todo el mundo: Que parecía un exorcismo, que yo todos me decían pujá y yo respiraba al revés, que con mis gritos tapé el llanto del bebé y todo se reían conmigo mientras veían el video de mis gritos".

"Pero ese día mi hermana estaba ahí conmigo registrando todo, y en el momento que por fín nace mi hijo, sólo se me escucha gritar '¡me cortaron, no me toquen más ahí abajo por favor!'. En ese video no miro a mi hijo con ternura, no lo levanto, no puedo salir del trance de dolor y humillación que tengo. Mi bebé llora y se lo llevan. Yo termino extenuada, intentando recuperarme de lo que fue para mí, el equivalente a mil violaciones. Yo me dejé de reir hace rato de lo que me hicieron. Empecé a llorar".

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Parto. Foto: CuidatePlus


¿QUE PASA DESPUES?

"Uno habla de violencia y quizás no mide cuáles pueden ser las consecuencias en un momento tan delicado como el nacimiento de un hijo", cuenta Ludmila. "Desde el Observatorio de Violencia Obstétrica hicimos análisis sobre qué pasa después con quienes hemos sido víctimas en este tipo de partos y nacimientos".

"Nos toca seguir con nuestras vidas después, como si nada nos hubiera sucedido. Físicamente es real que nos puede afectar, si alguna de esas rutinas de medicalización sale mal. Y después, está la desconexión con nuestro cuerpo , o a veces se traduce en desconexión con nuestros hijos e hijas. El tener que estar atravesando un puerperio con lo profundo que es de por sí, con la herida de haber sido maltratadas, avasalladas, y violentadas es peor".

" A veces no lo entendemos y cargamos con las culpas, 'porque no supimos o no pudimos'. En la salud sexual y reproductiva también hay problemas de fertilidad por violencias de malas praxis y en la salud sexual, por ejemplo la episiotomía, hay un flagelo que implica afrontar un proceso de sanación para volver a conectar con nosotras como mujeres".

violencia obstétrica


Jaqueline  lo cuenta en sus propias palabras: "Me siento rota, vacía, que le fallé a mi hijo, desganada, sin hambre sin ganas de hablar con nadie. Quiero estar sola en silencio y cada 2 horas escucho el llanto para alimentarlo... No me quejo, lo amo, es hermoso y me gusta atenderlo, pero en este momento lo estoy haciendo por responsabilidad, porque por mí, quisiera que nada de esto estuviera pasando... Voy a denunciar, pero nada va a borrar lo que viví. Primer, único y último bebé que voy a tener".


DENUNCIAR LA VIOLENCIA

Según datos del informe oficial de la Comisión Nacional Coordinadora de Acciones para la Elaboración de Sanciones de la Violencia de Género (Consavig), se reportaron hace tres años una denuncia cada cuatro días en todo el territorio nacional

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Y AL FINAL... 

 Cuando al principio de la nota hablábamos de que todos estábamos involucrados, es porque realmente se produce un fenómeno social entorno a un proceso natural, y dura mucho más que nueve meses... Lo importante es tener en cuenta que poder gestar tiene un montón de implicancias. Y tenemos esta charla pendiente, que salga del círculo de madres. Un maltratador y un obstetra que ejerce violencia obstétrica, no son diferentes. Los futuros nacimientos, sin dudas estarán agradecidos.




    Info útil: 


    Si estás en Córdoba:

    • Si necesitás contención psicológica en este momento, por violencia obstétrica o por cualquier otro motivo, podés llamar al 3515707170; es la línea del colegio de psicologos que esta atendiendo en el contexto de cuarentena, de forma gratuita.
    • Si necesitás info del cuidado del bebé o tenés dudas con todo lo que respecte a maternidad, ésta es la línea de protección de embarazo y bebés (de hasta 4 meses): 03516506210
    • Para asesoría y denunciar casos de violencia obstétrica, podés llamar y denunciar telefónicamente al Ministerio Público Fiscal: 4481016 int 34401

    Para vos