Redes Sociales: ¿Cuánto nos cuesta lo "gratis" en Internet?

El experto en comunicación, Manuel Bomheker, explica la importancia de la información que dejamos en internet y la responsabilidad sobre la viralización de contenidos.

HASHTAG Por: Rossana Longo 13 de mayo de 2020
SOCIAL NETWORK
Redes sociales. Foto: (Getty Images)

Queremos usar nuestro celular con android y tenemos que crear una cuenta de Google. Queremos abrir cuenta en alguna red social, y aparece el famoso botón de aceptar términos y condiciones. Navegamos en una web y las cookies aparecen como requisito para seguir en la página...

¿Leemos estos legales en Internet? La pregunta es casi retórica. No, no siempre prestamos atención a la mancha de texto que nos salta para ver qué estamos aceptando. La hipercomunicación es veloz y no podemos frenar en textos que no son dinámicos, ni están claros (y que se repiten una sola vez como condición, y luego ya no volvemos a ver). Muchas veces, simplemente, damos por sentado y nos integramos a la vida virtual.

Entonces: ¿Qué es lo que realmente hacemos cuando usamos los servicios (gratuitos o pagos) de redes sociales, plataformas, apps y portales web?  ¿Estamos decidiendo o no tenemos más opción que asumir lo que las empresas dispongan a cambio de un espacio de expresión y conectividad con el mundo?


¿ES REALMENTE GRATIS LA NAVEGACIÓN EN INTERNET?

Las redes sociales sirven para expresarnos y conectarnos de manera virtual con los demás. Son espacios para crear estrategias de comercios y organizaciones, sirven como plataforma de ingresos (muy popular con el auge de los influencers en Youtube o Instagram), o sirven como escalón a la popularidad (al mejor estilo Tik Tok). 

En esta cuarentena reforzamos otros recursos tecnológicos; plataformas como Zoom para clases virutales, Apps de compras online, o de videoconferencias. Consumimos mucho más internet para informarnos y nos distraemos con juegos, películas y series (pues distanciamiento social y largas horas encerrados). 


Y ahí van, a un lejano e intangible almacén virtual todos nuestros datos, hábitos y preferencias de consumo. "Cuando habilitamos una red social, lo que vamos a hacer es contar parte de nuestra vida (...) No es lo mismo estar en Facebook, que estar en Instagram, en Twitter o en Linkedin", explica Manuel Bomheker, Consultor en Comunicación y director de la Agencia BMK, en una nota para Punto Ciego.

Pero si todo corre tan rápido; ¿es realmente nuestra culpa no saber cuál es el negocio de las redes sociales, las webs y las apps con nuestra información? Bueno, hay diferentes formas de verlo. Bomheker explica que aún hay zonas grises en el mundo virtual.

"Es un problema estructural. Las legislaciones habilitan a las empresas porque ellas cumplen con la responsabilidad legal de decirte que van a quedarse con sus datos", explica el consultor; "pero no se hace de forma clara y dinámica, para que todos entendamos de qué se trata".


Queda implícito que la "negligencia" si se quiere de un usario que no leyó cientos de extensos textos en cientos de plataformas y redes sociales, va de la mano con los hábitos de uso de lo virtual: De manera voraz, hiperactiva, fugaz, audiovisual, instantánea. Sin dudas, esto plantea una contradicción.

Nos preocupa que no nos roben datos de la tarjeta de crédito o que no reemplacen nuestra identidad, pero no entendemos que el valor que tenemos para las empresas es convertirnos en datos para que puedan vendernos cosas. 

Una solución para Bomheker sería "demandar más legislación a las asociaciones de consumidores y al gobierno (...) El problema también es comunicacional; lo que les importa es lo que quieren decir y no lo que las personas van a recibir o entender".


BUENO, ¿Y QUE HACEN LAS REDES SOCIALES CON NUESTRA INFORMACIÓN?

Con la vigencia desde el 2018 del Reglamento General de Protección de Datos, un gran porcentaje de las plataformas tuvieron que modificar sus términos.

Hoy, si bien el uso que pueden dar a nuestra información varía en función a las redes que utilizemos, o las cookies que habilitemos en la navegación de una página, podemos establecer algunos puntos generales:

  • Datos del contenido que compartimos ( textos, fotos, vídeos, actualizaciones de estado, localizaciones, personas a las que etiquetamos, etc).
  • Mensajes enviados de forma pública o privada.
  • Lista de contactos.
  • Ubicaciones del usuario.
  • Datos de las interacciones dentro de la red.


¿Y para qué pueden usar esta información? En términos generales:

  • Para sugerir información personalizada con el fin de mejorar nuestra experiencia.
  • Crear perflies de usuarios para segmentarnos.
  • Para definir patrones de comportamiento de nuestro estilo de vida con datos que puedan ser explotados económicamente.
  • Ofrecer mediciones, análisis y servicios empresariales, para distribuir anuncios de forma más eficiente.

NOS GUSTA LO PERSONALIZADO... ¿NOS BANCAMOS LA PELUSA ENTONCES?

Vamos, a todos nos gusta la atención personalizada; que nos den lo que queremos consumir en el momento que lo necesitamos. Es una de las grandes ventajas de que nuestros datos se almacenen y se crucen las variables según lo que dejamos entrever en el escenario virtual.

Y en el fondo, aunque usemos más o menos las configuraciones de privacidad o regulemos los permisos de las cookies en las web, sabemos que estamos entregando información más allá de lo que creemos haber dado consentimiento, o al menos lo percibimos.

memes google espi

"Mientras más saben de nosotros, las experiencias de usuarios mejoran, pero no tenemos en cuenta de manera consciente de que acceder a ese servicio implica convertirse en un producto de esa plataforma. No estoy a favor de la paranoia, pero sí de tener consciencia de a quién le estoy compartiendo información", explica el consultor.


LA HUELLA DIGITAL

Desde registrar un ingreso a un lugar con ubicaciones, escribir en un foro en contra de una empresa, interactuar de manera seguido con una página, hacer una búsqueda de Google... Todo deja una huella de nuestros hábitos, y lo que expresamos en la web. Con estos datos las empresas pueden conocernos más que nostros mismos, que hacemos navegaciones virtuales de manera incosciente.

bomker

Otra consecuencia de la dinámica de las Redes Sociales, además de pagarlas con una parte de nuestra vida para la Big Data, es que con la misma velocidad que pasamos por alto estas condiciones, nos movemos entre memes, virales, trending topics... y desinformación.


ES UN MUNDO VIRAL

Consumimos muchísima información en poco tiempo. Más que nunca. Somos emisores y receptores de esta dinámica. Y aunque podemos marcar una línea entre los usuarios, los medios de comunicación y las empresas, existen factores en común.

Hay (pocas) personas que si bien dejan sus huellas digitales, producen escaso contenido (Sí, como los que nunca actualizan su feed ni comentan en los grupos de Facebook). En el otro extremo, en la carrera de generar tráfico para posicionar en el mundo virtual, se hacen publicaciones sin chequear la veracidad de lo que se emite o comparte.

Esto se reduce a una discusión ética de cómo hacemos uso de la libertad y las "zonas grises" en Internet: desinformación, amarillismo, títulos engañosos, robo de datos en formularios, poca claridad en el uso de cookies, etc. Lo cierto es que en esa avalancha del "todo vale", estamos expuestos como objetos y sujetos de desinformación.

Según Bomheker, "hay empresas que solo piensan en el clickbait o en lo viral y publican cualquier cosa. Pero tiene límite; en el sentido de que si no hay una propuesta detrás de eso, la estrategia se cae con el tiempo".

También hay que tener en cuenta que no solo es un medio amarillista, o "la tía Rosa que comparte cadenas por Whastapp" quienes puede desinformar; existen verdaderas ingenierías de desinformación configuradas adrede para tal fin.

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¿Y cómo llega un contenido a ser viral? Manuel Bomheker lo explica: "En general es un contenido que sube alguien que tiene gran legitimidad en relación a sus seguidores y produce la viralización. Y cuando hablamos, por ejemplo, de trolls de gobiernos, nos referimos a lo mismo pero de manera coordinada".


 ¿CÓMO COMBATO LA DESINFORMACIÓN?

Primero, tenemos que dejar de lavarnos las manos con eso de "a mi me llegó y yo lo compartí nada más". Es cierto que muchas veces es difícil descubrir que una noticia está manipulada (como en el caso de los deep fakes); pero también tenemos poder para actuar sobre el problema. Bomheker lo expresa de la siguiente manera:

"Cada vez que compartimos algo nos hacemos cargo de esa voz. Republicar un contenido nos hace responsables de eso. Pero hay una demanda de calidad y contenido creciente en la información que se recibe, en el sentido de que es un poco más complejo generar desinformación y contenido fake".

Claro está que los límites de viralizar contenido que más allá de falso sea sensible, ofensivo o violento, lo sabemos nosotros y queda en nuestra moral y ética evaluarlo. Pero es lo importante: Frenarnos a pensar, antes de volver a surfear en la ola de la infoxicación .

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¿Cómo verificar y actuar ante un contenido fake?  Acá van algunas ideas:

  • Ver las fuentes de la información que nos llega.
  • Ir a los perfiles de las personas o las organizaciones que aparecen en una noticia.
  • Ver medios de comunicación diferentes para comparar.
  • Denunciar el contenido fake (verificar en las mismas redes la opción de denuncia)
  • No continuar difundiendo la desinformación (nisiquiera compartir un link para mostrar que es falso, porque se sigue difundiendo de todas maneras).
  • Si sospechamos que algo no es real pero no tenemos tiempo o ganas de verificarlo... Mejor no compartirlo.

Y lo más importante: Disfrutar de lo grandioso de la tecnología, las redes sociales y las posibilidades de Internet, sin perder de vista nuestros derechos, y los de los demás. Sabiendo que pagamos con información nuestro espacio, y que tenemos la responsabilidad de no contribuir a la desinformación en los entornos digitales.


Información útil

Términos y condiciones de algunas redes sociales:

Herramientas y portales para que puedas verificar información:

  • CONFIAR, la plataforma del Gobierno argentino para combatir la desinformación del COVID-19 (tiene caja de herramientas para usar).
  • Método Chequeado, un portal de fact cheking nacional, que utiliza estos pasos para verificar.
  • Google Imágenes, para verificar en la base de datos de Google cualquier foto.
  • Toolbox Google Fact Check : Una interesante propuesta de Google para combatir la desinformación.

Portales de información del Gobierno Nacional:

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