A pensarla: No toda risa es humor

¿Está mal reírme de mi mismo? ¿Está mal que otro se ría de mí? Hablemos del sentido del humor.

SALUD INTEGRAL Por: Rossana Longo 10 de mayo de 2020
risa
Risa, burla y humor. Foto: (Shutterstock)

Hablar de humor puede ser un terreno resbaloso, para quienes nos jactamos de compartir memes y videos virales y ser parte de un mundo hiperactivo e hipercomunicado. Pero, podemos desarmar el humor.

¿Nunca te preguntaste la diferencia entre reírte de vos mismo y que otro lo haga? ¿O en las cosas que nos daban gracia antes pero ahora no? ¿O qué es chiste y qué es burla? Aunque es cierto que una risa sale disparada sin que la podamos controlar, sí podemos pensar en por qué lo hacemos. 


¿Sabías  que"humor" deriva del vocablo de la Antigua Grecia? Allí consideraban que el cuerpo del ser humano estaba formado por cuatro humores o líquidos: sangre, bilis amarilla, bilis negra y agua, que tenían que ver a u vez con los cuatro elementos de la naturaleza. Y básicamente, tener buen humor era tener buena salud.


UN POCO DE HUMOR PARA REMARLA

Estamos atravesando épocas muy sensibles, y así como la violencia con todas sus formas se hace presente en nuestras realidades (más en los entornos digitales), también "lo cómico" nos sirve para aliviar nuestras tensiones, miedos y mantenernos con ánimos.  Y en un mundo que cambia y le pertenece a las nuevas generaciones, el humor es una poderosa herramienta.


La comediante teatral y clown cordobesa, Gaby Tomé, lo expresa de la siguiente manera en una nota para Punto Ciego: "El humor es para sanar, para avanzar, para mostrar. Pero el que tiene el poder del 'sentido' de ese humor, es quien hace el chiste, no quien lo recibe. El humor funciona mayormente por identificación, entonces cuando me río de algo tengo que pensar que me produce, eso que me muestran".

Es cierto, hay muchos tipos de humor. Puedo reírme como defensa ante un ataque, o como forma de reafirmar lo que pienso o siento. También se puede usar la risa para evidenciar injusticias y desigualdades al mejor estilo Charles Chaplin, o para encontrar en el humor pertenencia y reivindicación positiva de quienes somos.


También puedo tener que reírme de mi mismo para estar en el mundo, para ser visto. De hecho, la comediante australiana Hanna Gadsby , en su monólogo de Netflix "Nanette" deja ese punto muy en claro: “Forjé mi carrera a partir del humor autocrítico ", con eje en ser mujer y lesbiana, " y simplemente, no lo haré más. Porque la autocrítica, cuando viene de alguien que ya está marginado, no es humildad. Es humillación”.


NO TODA RISA PERTENECE AL CAMPO DEL HUMOR

¿Es lo mismo que un hombre juegue con su imagen y se exponga a reírse de si mismo, a que una mujer u otras identidades de género lo hagan? ¿El humor reafirma estereotipos negativos o los evidencia?

"No es igual reírme con mi amiga porque se cayó en la calle y nos matamos de risa las dos, a reírme de una persona desconocida por alguna característica física, por ejemplo", explica Gaby Tomé.

El tema del chiste, básicamente se encarna en la intención... el "sentido" detrás del humor. ¿Qué es lo que quiero construir o destruir con eso?  Y si me río de este chiste... ¿Qué estoy aceptando o rechazando? 


¡PERO SE VENDE POR UN LIKE!

A esta frase también la escuchamos seguido. "La persona influencer que deja que se rían de ella o que la critiquen porque es la base de su fama". 

Bueno, toda persona tiene un límite. Podemos ser más resistentes o menos a las burlas, o podemos haber encontrado el camino para usar el mismo sendero del humor discriminador en su contra. ¿Ganar dinero y fama a costa de los haters en mis redes sociales? Suena como un gran plan, mientras no ayude a sostener las desigualdades, y en su lugar encuentre el modo (quizás desde la sátira o la ironía) de mostrar sus falencias. 


NADIE PUEDE DECIRME DE QUÉ REÍR

Muy cierto. Nadie puede decirnos de que reír, porque pertenece al campo de lo individual y del contexto de cada persona qué es lo que nos parece gracioso y que no. Pero... ¿no notamos algunos patrones en los comportamientos sociales cuando de "sentido del humor" se trata?

La Lic. Emilse Mussi (MP 6801) considera que desde las lógicas patriarcales aún hay gente con más derecho que otra para usar el humor como una forma de  enviar un mensaje: "Por ejemplo, si como mujer me río de mí incluyendo mi cuerpo, porque yo no me defino a partir de eso, puedo ser más cancelada que si un hombre hace lo mismo. Es un adoctrinamiento de que nos tenemos que quedar en nuestro lugar, porque sino, quedamos ridiculizadas". 

El sociólogo Pierre Bourdieu pensaba que la violencia simbólica era un arma poderosa que de formas indirectas podía lograr que creyeramos en las relaciones de poder desiguales al punto de defenderlas como verdades inamovibles . Lo vemos en las publicidades, en las palabras que usamos para referirnos a cosas y personas, en lo que se considera "bello y deseable", en los chistes... Y nuestros cuerpos con sus rasgos, se vuelven objeto de explotación, de deseo, de burlas o de simbolismos impuestos. Todo, termina en el cuerpo de forma física o simbólica. 

Por ejemplo, puedo expresar de manera contundente (y por tanto entiéndase "amenazante" para lo establecido) que ser gordo o gorda no debe hacerme inferior como ser humano en la validación social. Si encuentro en el humor una forma de romper esa violencia simbólica, entonces la burla será la misma herramienta que usen quienes perpetúan esas desigualdades para responderme.

Cuando mi humor sirve para ser resilente y en definitiva lo que hago no es reírme de mí, sino burlarme para quitarle poder a un sistema que me dice que tengo que ser de tal o cual manera, la resistencia de la desigualdad va a llegar, y se va a hacer sentir. "El mensaje es que si nos atrevemos a mostrarnos inteligentes y validar que existimos a pesar de nuestro cuerpo, seremos castigados", agrega Mussi, refiriendo a que un cuerpo libre, desde una lógica de desigualdad "no debe ser gracioso, en ese caso la gente debe burlarse".

¿Entonces nos podemos reír o no de nosotros mismos? "Sí, yo me puedo reír de mí, como clown lo hago.", opina Tomé. "Incluso hoy me puedo reír de mí misma y mañana decidir que no es gracioso. Yo soy dueña de mi humor . Ahora, si otro lo hace de manera destructiva, no es humor. Y si yo no tengo complicidad con una persona no me puedo reír de algo que tenga que ver con ella sin tener en cuenta su contexto. Porque ahí no nos estamos riendo de lo mismo, la estamos usando y eso es una forma de abuso".

Si el humor tiene que existir para sostener desigualdades y no para evidenciarlas... No sé de qué nos reímos entonces.

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