Día del Aborigen Americano: Cuentos, narraciones y leyendas originarias

En esta fecha de lucha y visibilización, traemos algunas historias de los pueblos que resisten y persisten, como originarios de América.

ARTE Y SHOW Por: Rossana Longo 19 de abril de 2022
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Aborígenes Americanos. Foto: (Pinterest)

El “Día del Aborigen Americano” se celebra cada 19 de abril como fecha reivindicatoria de los derechos de los pueblos originarios.  Los derechos de los pueblos originarios  reconocen, reivindican y extienden las normativas para la inclusión de quienes forman parte de las comunidades y la protección de sus tierras. Sin embargo, la realidad suele distar mucho de las reglas.

El acceso igualitario de los pueblos indígenas a los servicios de salud,  educación, vivienda, agua potable, energía eléctrica, titularización de las tierras, vías de comunicación, conectividad  y tecnologías de producción siguen siendo temas a tratar en cada jurisdicción. Ni hablar de representación política, con avances (como el caso de Bolivia) que se tornan históricos.


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Otra cuestión es la identidad multiétnica y pluricultural de las descendencias, y la transmisión de la cultura aborigen de las generaciones. La lengua, las leyendas, los relatos y la memoria en las escuelas y los espacios de encuentro, son bastiones que deben ser sostenidos. Porque los aborígenes no vivían en pasado, son realidad presente; están y persisten, aunque en el imaginario social suela quedar relegado a minorías pintorescas de nuestra historia.

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¿Conocías leyendas aborígenes? Te traemos algunas, para reivindicar en el Día del Aborigen Americano.

El Zonda: Leyenda Calchaquí

En la región del noroeste argentino es conocida esta vieja leyenda, cuyo protagonista es Gilanco, un indio altivo y dominante, el mejor cazador y por ello despertó varias veces las iras de Llastay y de la Pachamama, quienes le recriminaron la matanza despiadada de aves y guanacos.

 Un día, la Pachamama le anunció el castigo que le sobrevendría por ello. Para castigarlo, enviaría el Zonda, un viento cálido y seco, que incendiaría los campos, dejaría yermas las tierras entonces fértiles.

 A causa de la soberbia de Gilanco, el Zonda se cuela por entre las piedras de la pirca y las quinchas de los ranchos. Le tienen miedo los nativos y se santiguan creyendo que es el alma del cacique condenado a vagar en forma de viento. Y así llega su espíritu a contarles su castigo e implorar perdón por su pecado

El águila: Leyenda de los Comechingones

Cuenta la historia que cuando se instalaron los españoles en América y la sangre aborígen comenzó a correr por los valles y tiño de rojo los ríos y arroyos que serpenteaban entre las tierras, los Comechingones recordaron la leyenda del águila que había escuchado de sus abuelos. Y la volvieron a contar porque era casi su única esperanza; algún elegido vendría por el ave a traer la paz, para, por fin, lograr la hermandad entre los pueblos.

 Se dice que existió una chica de nombre "Arabela" que poseía cualidades extraordinarias y que, convertida en mujer, las desarrollo en defensa de su tribu. Con su sabiduría y fina percepción guío las batallas, y logró , de esa manera, que resistieran más allá de la posibilidad humana.

Arabela, la enviada, murió luchando por su pueblo, pero su alma se encuentra protegida por el vuelo triunfal del águila libre. Por eso, desde entonces, este pájaro representa no sólo la libertad sino también el deseo divino de hermandad entre los hombres; anhelo que vivirá hasta que todos entiendan que es el único camino hacia la felicidad.

La luna: Mito Ona

Las variadas fases de la luna (Kre),  representaban para los Onas creencias arraigadas en las cuales los seres ocultos, enemigos de los hombres, chupaban su sangre y los mataban; mediante estas vidas usurpadas generaban el crecimiento gradual del astro.

Ante la llegada del plenilunio se organizaban festejos alrededor de los grandes fogones, bailaban y gritaban durante toda la noche, alegres por haber salvado a sus hijos de la voracidad del astro. Los eclipses lunares, por su lado, representaban su ira contra los hombres. Cada shamán (kon) había soñado que la luna entraría en tal estado, por lo que se reunieron con la gente de sus respectivos territorios, pintados de acuerdo a las características de la situación.

Lucían un adorno de plumas muy finas (poor) en su cabeza, su capa y una marca roja en cada mejilla. El kon observaba al astro largo tiempo, entonando cánticos monótonos y bajos. Así alcanzaba un estado de transición a través del que representaba su visita a la luna. Este era el objeto de la ceremonia: si era aceptado viviría largo tiempo, pero si era rechazado, el kon presentía que desaparecería enseguida porque la luna había poseído el cuerpo y lo había colmado en su lado oscuro.

La Niña Encantada: Leyenda Mapuche

 
Había una vez, una hermosísima princesa indígena que se llamaba Elcha. Por aquel entonces, la tribu estaba enfrentada a otra tribu vecina en la que vivía un joven indio que había crecido en amistad y compañerismo con la princesita.

A medida que pasaba el tiempo, esa amistad fue convirtiéndose en verdadero amor. La bruja de la tribu, ante la animosidad que presentaban las familias, sugirió al cacique  que la mejor manera de detener la beligerancia que existía, era casando a Elcha con un hijo del cacique de la tribu vecina.Ambos caciques se reunieron y se pusieron de acuerdo, fijándose la fecha del enlace para la próxima luna nueva.

Elcha fue informada de la decisión de su padre y huyó con su amante, perseguidos por la tribu. Era una noche de tormenta y los amantes, perdidos, se encontraron sin salida ante un precipicio, donde solo se divisaba el espejo de una pequeña laguna en la que se reflejaban los rayos y relámpagos de la tormenta que estaba encima de ellos. Elcha y el joven no lo pensaron y decidieron arrojarse al agua.

Pero la primera en llegar y asomarse a la laguna donde se arrojaban los amantes fue la bruja y el en instante en que lo hizo, un poderoso rayo descargó sobre ella toda su energía dejándola petrificada allí. El resto de los perseguidores se acercaron temerosos y vieron reflejada en la superficie de la laguna la imagen de Elcha. Desde entonces y hasta hoy, tanto la bruja petrificada y la imagen de Elcha se pueden distinguir perfectamente y por eso que los lugareños bautizaron a ese espejo de agua como “La laguna de la Niña Encantada”. Elcha, en lengua mapuche significa espejo.

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