El "otro Messi" (que siempre fue el mismo)

DEPORTES Por: Julieta Nieto 08 de julio de 2021
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Siempre que pensamos en Lionel Messi se nos vienen a la cabeza palabras como talento, magia, juego superlativo… pero en éste suelo tan dicotómico están (y estarán siempre) los cuestionadores, aquellos que se atreven a decirle pecho frío, sin sangre, este camina la cancha, le queda grande la cinta de capitán, la camiseta…  

Pero bueno, sabemos que el argentino es así (no lo justificamos, pero es así), pierde el tiempo en comparaciones absurdas entre quien es mejor, si Messi o Maradona, cuando podríamos inflar nuestro pecho y sacar chapa que los dos mejores de la historia del fútbol mundial son argentinos. O nos poníamos obsesivos esperando que cante el himno: “míralo, ni lo canta”, “seguro que no se lo sabe”, “no siente la camiseta”, cuando bien sabemos que por dentro lo gritaba, pero se negaba a darle el gusto a los "cuestionadores".

Pero ese día llegó, cuando el sintió esa necesidad, porque las ganas siempre las tuvo. El capitán de la Selección formó en la punta de la hilera celeste y blanca, al lado de Dibu Martínez apenas los alinearon en el estadio Olímpico a la hora de los himnos. Cuando sonó la clásica estrofa más cantada por los argentinos,  Messi abrió bien grande la boca, llenó de aire sus pulmones y emocionó (y enamoró) a más de uno: "Sean eternos los laureles...".

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“Me encanta este Messi Maradoneano”, se leía en las redes sociales tras el partido frente a Colombia (y seguimos con las comparaciones), pero acá le damos la derecha a los usuarios. El Diego sobrevuela cada vez que algo mágico está por pasar, y no vamos a negar que D10S debe estar feliz de lo que paso en semifinales y esperamos algo de esa mística en la final. El tobillo ensangrentado, ese Messi "protestón", arrengando constantemente a sus compañeros, el Lio del "bailá ahora" a Mina, el que canta el himno, esas cosas del "otro Messi", que nos encanta, porque se parece más a nosotros, al argentino.

¿Madurez, buen clima de equipo, casualidad?, no tenemos la respuesta a esto que esta ocurriendo en Brasil, pero el futbolero sabe que es "distinto". La energía en el aire es distinta (y eso que no estamos cerca). Se percibe que el pueblo argentino volvió a adueñarse de la Selección, algo que hace mucho tiempo no pasaba. Hasta los anti Messi quieren que levante la copa en el Maracaná... pero para eso falta, faltan (al menos) 90 minutos frente al duro Brasil, pero pase lo que pase el próximo sábado, será difícil olvidar esta Copa América, donde fuimos testigos del "otro Messi", ese que siempre fue el mismo. 

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